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Cuarta etapa de nuestra ruta por Vietnam en moto desde Sa Pa hasta Dong Van, la más dura y sin duda la favorita

Entre camiones, China, cambio de provincias y un calor sofocante, llegamos hasta una pequeña vila cerca de Tam Son pasando por Lao Cai, Nghia Don y Hà Giang y llegando a Dong Van. Cuatro días de pura ruta con el objetivo de llegar a Dong Van con un calor sofocante que nos deparará lugares inesperados que nos acogerán de maravilla.

Sa Pa – Nghia Don – 136km

Calor, calor y más calor.. después de salir de Sa Pa con los compis solo sentiamos eso, ya que salíamos de un sitio la mar de fresquito.. el sol se apoderaba de nosotros y nos asaba durante el camino.

Una ruta muy aburrida y larga, llena de camiones/eros de los que me acorde de toda su familia.. ya que te destrozan los tímpanos pitando y después si tu los quieres adelantar lo tienes muy crudo, ya que van totalmente por el carril contrario y muy rápido, incluso vimos uno volcado en una curva.. Así que te hartas de aspirar polvo (ya que la carretera y las cunetas están llenas de tierra), hasta que los adelantas, y entonces desatas toda tu furia y quemas el pito y todo lo que tienes a mano para que se entere de que sabesquien es su santa madre (que culpa no tiene ninguna, pero la expresión es esa..)

Y así transcurrió los primeros km de la ruta, pegados a China, hasta que finalmente los paisajes naturales nos vuelven a acompañar, ya que cuando cojes una subida ya sabes que la cosa va a cambiar. Subidas por aquí bajadas por allí, con el calor del principio pero ya acostumbrados, todo se hacía más apacible.

 

El alojamiento durante la ruta, impresionante e improvisado

En una de las subidas, vimos unas cabañas de bambú y hojas de palmeras…nos paramos y nos miramos, los cuatro dijimos lo mismo, dormir aquí seria la caña. El chico del bar de carretera y dueño del sitio tardó poco en salir, cuando le pudimos hacer entender que queríamos dormir allí accedió sin problemas, además gratis, a cambio cenariamos en su restaurante los cuatro a un precio razonable (180.000 Dongs los cuatro).

Nuestro alojamiento gratuito

Nos acomodamos y nos dimos una ducha rápida que nos sento de maravilla después de la sofocante ruta de ese día. El chico estaba entusiasmado de que estuviéramos en su casa, hablaba un inglés básico y no parava de hacernos preguntas y de contarnos cosas, entendiéndonos como podíamos con el.
Se puso a hacer la cena y al rato desapareció una gallina que corría por el jardín (en la cena ya supimos donde se fue la pobre gallina), nos preparó una cena muy variada con sopa, vegetales, arroz, tofu, el pollo… y mucho licor de arroz típico de aquí y cocinado por ellos.
Cenamos con su hermano y el junto a momentos de risas y de ojos llorosos por el licor de arroz… fue una gran cena y una gran noche la que pasamos en este bar de carretera fronterizo con la región de Hà Giang lugar donde al día siguiente cruzariamos para seguir nuestro camino por las regiones del norte de Vietnam. Y como siempre y nuevamente disfrutamos de una auténtica experiencia totalmente local e improvisada.

despedida de la familia

anna y sus nenes

 

Nghia Do – Hà Giang – 100km

No hicieron falta los despertadores este día, ya que los primeros rayos de sol nos dieron el calor suficiente para levantarnos.

Nos tomamos un café instantáneo de los que simpre llevamos encima y nos comimos cuatro galletas para tener fuerzas para empezar el día. Nos despedimos de la encantadora familia, visitamos el mini poblado de detrás del restaurante y nos hicimos unas fotos de rigor con la familia, antes de salir.

Una vez ya empezaba la ruta justo cambiamos de región y lo notamos enseguida por las malas condiciones de las carreteras, Hà Giang es la región más pobre del norte de Vietnam, y se notaba. En tan solo unos kilómetros nuestros compis pincharon la rueda delantera en un bache, pudimos inflarla gracias a unos chicos que nos medio ayudaron, (digo medio porque después nos pedian dinero, no se lo dimos), así que pudimos seguir hasta el primer Xe Mai (mecánico) para que les arreglaran la cámara y poder seguir la marcha.

pinchazo andrescamion tipico

Fueron unos 80km. sorteando agujeros y piedras de todos los tamaños, cruzando infinidad de comunidades, donde podíamos ver a los niños desnudos corriendo por la carrtera entre los bueyes y las cabritas. Unos corrían y otros se bañaban en las cunetas con el agua que bajaba de las montañas.

 

La esperada llegada a Hà Giang, capital de una de las regiones más pobres de Vietnam

Hasta que por fin 20km antes de llegar a la capital de la provincia la carretera ya transcurrió con mas tranquiladad, por suerte para nuestros «culetes» que ya los teniamos frititooosss. Al llegar a la ciudad nos dividiamos los hoteles para ver quien podia encontrar el mejor precio, diria que fue la noche mas económica, pagamos 150.000 Dongs por los cuatro con aire acondicionado y lavadora gratis. ¡Un triunfazo vamos!

 

Ha Giang – Village cerca de Tam Som – 46km

Después de dormir con aire acondicionado nos levantamos como si fuéramos marqueses pero un poco más temprano. La idea era tirar, hacía donde.. no lo sabíamos, o si, no se.. bueno os cuento…

Madrugamos un poco, no mucho, ya que en la habitación estábamos demasiado bien y en esa ciudad hacía un calor del demonio, unos 45grados seguros..
Cargamos las mochilas como ya es rutina, todo fue rápido, un poco de aceite en la cadena y listos para partir.

Salimos de la ciudad y ya las subidas nos empezaban a alzar hacía el cielo, y nos brindaban unos bonitos paisajes. Curvas y más curvas retorcidas que parecia que te dabas la vuelta, un buen rato disfrutando y riéndonos con los compis Arantxa y Andrés dándolo todo y diciéndonos tonterías para hacer las lentas subidas más amenas.

Pasado un rato la moto de los compis dijo que estaba cansada de llevar tanto peso, y se les rompio la bandeja trasera donde llevaban una mochila y la guitarra. Parada solicitada… nos paramos en medio de la carreterita a lo «Vietnam style», sin pensar en los que fueran a subir o bajar, la rotura fue algo complicada y no pudimos arreglar nada, así que cargamos nosotros lo que pudimos para poder llegar hasta el próximo pueblo o sitio donde pudiéramos encontrar algún mecánico decente que lo pudiera arreglar.

los compis a tope

La moto de Andres perdio un trozo..

La moto de Andres perdio un trozo..

A Xoài la idea no es que le encantara, ya que en las subidas que teníamos se resentia bastante, pero no teniamos otra opción, ya que ellos no podían con todo.

Tras una hora de camino a lentitud máxima por el sobrepeso en las subidas, llegamos a la ciudad dónde comeríamos y arreglarían el «portaequipaje»de la moto. Buscamos primero un mecánico para que fuera reparando el desastre, y después nos pusimos al lío con la comida, digo al lío porque a las tres del mediodía y con ese calor no había nadie por la calle y todas las persianas relucian a media altura. Además, en la zona en la que nos encontrábamos, al no ser nada turística, nadie hablaba inglés.

Tras pasar por unos cuantos bares para encontrar el que nos ofreciera un precio razonable y no «timo turista» y comer, fuimos al mecánico y como es costumbre todavía tenía la moto a medio reparar, le dimos un poco de prisa (no mucha que si no se estresan) y ya pudimos remprender la marcha. Entre tanto, a Anna y a mi se nos rompió el corazón al ver un niño que parecía huérfano o muy muy pobre deambulando por allí. Le compramos unas galletas y un batido de chocolate y lo aceptó con una gran sonrisa y empezando a comer inmediatamente.

 

Nuestro «alojamiento» en un poblado improvisado en medio de las montañas

Pocos kilómetros pasaron para que desde lo alto de una montaña, avistásemos lo que sería nuestra casa por esa noche. Una Village enclavada en un valle precioso, al que no podíamos decir que no a dormir en el. Fue toda una aventura hablar con la gente de este sitio, y poder hacerles entender que queríamos dormir con ellos o en algún sitio que nos cedieran.

Pasado un rato y ya con todo más claro, una chica nos empezó a llevar casa por casa y a hacer de intérprete para ver quien quería o podía alojarnos esa noche. Al final pudimos alojarnos en una especie de local de una familia, nos la cedió para nosotros cuatro por dos euros (50.000 Dongs). No teníamos nada pero lo teníamos todo.

Parte de la comunidad mirandonos con asombro

Parte de la comunidad mirandonos con asombro

No teníamos colchón, pero teníamos un techo, no teníamos comida, pero teníamos una cocina, no teníamos ducha, pero teníamos un río. Al final todo salió redondo esa tarde, hasta que por la noche, después de cenar nos vinieron a buscar los policías a la casa… no llevaron a su oficina y por suerte no fue nada, solo querían nuestros pasaportes e intentarnos estafar 200.000 Dongs ¡por persona! por la seguridad que nos proporcionaban…. nos levantamos y nos fuimos mientras el policía seguía hablando solo y no pasó absolutamente nada. Esto es Vietnam. No íbamos a pagar semejante burrada por dormir en el suelo… Además la seguridad la teníamos asegurada…

 

Los policias vietnamitas nos intentan timar

Robado, a los policias corruptos..

 

 

Village cerca de Tam Son- Dong Van 83km

Esta claro, dormir en el suelo no es lo mejor que existe, pero a unos le sienta mejor que a otros. Anna no paso una de sus mejores noches, ya que no esta muy acostumbrada a dormir ni en hamaca (ya que yo le preparé la que llevamos siempre encima para que durmiera más cómoda) ni en el suelo, así que por la mañana decidimos darnos un chapuzón en el río para comenzar con fuerzas ese día.

dormiendo en el suelo

Si, lo se, no es que sea el mejor fotografo..

 

Sobre las 8 ya estábamos apretando a Xoài por las preciosas subidas que caracterizan esta región del norte. Una de las regiones más pobres de Vietnam, ya que el cultivo de arroz, panochas, y otros alimentos es complicado, por su terreno escarpado y de pura piedra, lo curioso es ver como aprovechan un metro de tierra para sembrar lo que pueden. En las cunetas, o a media montaña también se pueden ver cultivos, y te da que pensar lo duro que tiene q ser la siembra y la recogida de los alimentos en este lugar. Trepar con esos cestos que hasta los más pequeños siempre llevan a cuestas a modo de mochila, pero en este caso no es para viajar, si no para trabajar y llevar la comida.

Cruzando montañas, y alucinando con lo preciosa que es toda esta región, que desde que la pisamos no nos dejó de sorprender, con una belleza natural que no podiamos creer y con una gente que con la mirada nos lo decía todo…

camino hacia dong van

vistas dong van

 

Conclusiones sobre el tramo de la ruta por Vietnam en moto para ir desde Sapa hasta Dong Van

Según nuestro punto de vista el tramo de ruta con cuatro etapas desde Sapa hasta Dong Van fue el más duro, pero también el más bonito, y llegar a Dong Van, una auténtica maravilla. Es el tramo que dispone de menos alojamiento, peores carreteras y donde el cambio de temperaturas es brutal. Nosotros lo hicimos en 4 días/3 noches pero podríamos haber acortado en 3 días/2 noches si durante la penúltima etapa antes de llegar a Dong Van no hubiésemos tenido problemas con el portaequipajes de la moto. Eso si, son etapas muy duras: largas y con carreteras de montaña en las cuales la velocidad no puede ser muy elevada.

 

Aconsejamos las siguientes paradas durante este tramo de ruta:

Sa Pa – Nghia Do: 136 km. El alojamiento es improvisado, pero existe sitio para dormir y comer, con lo cual, con la foto que te mostramos sería suficiente para encontrar el lugar. Lo verás enseguida. No desesperes con la calor. Mejorará.

Nghia Do – Hà Giang: 100 km. Hà Giang te ofrecerà mucho alojamiento. Es simplemente una ciudad de paso.

Hà Giang – Dong Van: 129 km. En esta etapa deberás levantarte pronto, tienes un duro y maravillosamente bello día de ruta por delante.

Si por lo contrario prefieres hacerlo con más tranquilidad y no quieres pasar la noche en un Homestay improvisado, en Tam Son, la ciudad donde pudimos arreglar el portaequipajes también ofrece algún alojamiento. Sa Pa – Nghia Do – Tam Son – Dong Van también sería una opción.

 

Siguiente parada, Dong Van, nuestro rincón favorito en el norte de Vietnam.