20150816_171715

La decisión y sentimientos de viajar a Camboya por separado

Después de viajar durante más de tres meses con Didac, la persona con la que desde más de tres años comparto mi vida, decidimos por mutuo acuerdo separarnos en Camboya, no nos habíamos peleado ni mucho menos, simplemente tuvimos diferentes ganas de explorar el país y creímos que sería la mejor oportunidad para disfrutar unos días del hecho de viajar “solos” y en este post os cuento el porque de las comillas y mis sensaciones y experiencias.

La ruta que programé para disfrutar de Camboya fue un tanto “turística” y poco en esencia, tampoco me arrepiento de ello, o sí. La cuestión es que no dejé que Camboya se adentrara mucho a mi y os cuento el por qué.

Mucho visto, mucho disfrutado… necesitava paraíso, llegar por fin a las magníficas playas, bañarme en esas maravillosas aguas, con su arena, sus palmeras, sus miles de fotografías echadas y que miles de veces había visto y soñado!! Uuuhh… eso es para ricos… yo vivo en España…

Después de más de tres meses de espera, ya no podía más!! Y lo tenia tan cerca….

 

Cuando tomé la decisión de no seguir a Didac en su ruta planeada por Camboya

En la ciudad playera de Vietnam, Mui Ne, durante un gran crisis interior, de golpe, decidí que era mi momento. Lo había dejado casi todo, para disfrutar, encontrarme a mi misma, vivir experiencias mágicas, experimentar la “no-vida-real-que-en-realidad-deberiamos-experimentar-todos”. Me faltaban las playas a cada vuelta de la esquina. Así que, después de hablar un buen rato con Didac entre lágrimas y también con mis padres. ¡Si! Definitivamente, el momento había llegado, decidí que yo ¡me iba a las playas! Que Didac hiciera lo que quisiera, se adentrara a la Camboya profunda o seguir conmigo.

Incluso se me pasó por la cabeza pasar directamente a Tailandia o ir hacia Bali, donde estaba una de mis amigas, Cristina. Pero finalmente, y con el apoyo de mi otra media del equipo, decidimos lo mejor. Seguiriamos el plan inicial (separarnos en Camboya) y cada uno haria lo que más le apetecía en Camboya y nos reencontrariamos en algun punto de la ruta hacía Siem Reap. Así que llegue a esas aguas, a esa arena, a ese paraíso imaginado.

¡Y se hizo real! Llegue a Kho Rong. El lugar que había desado desde Laos cuando vi las fotos de Irene, una nueva amiga del camino.

Una parte de mi corazón se arrepiente de no haber tenido “esas experiencias locales” me di cuenta durante mi estancia “guiri” que había disfrutado mucho de la gente local en los anteriores países. Comprar en sus tiendas, hablar con ellos (o tratar de hablar), tocarlos con muestras de cariño, intercambiar almas, conocer. Sí, me arrepiento un poco, pero estaba desesperada, cansada de tanto ajetreo, de nunca tener un “hogar” y ansiosa por llegar al paraíso.
Anna.